Con Enea, no solo he tenido la posibilidad de crear un envase. He generado una marca e identidad visual al rededor de las siguientes ideas: «no estoy en casa, pero quiero pregonar mi orgullo andaluz» , «que se sepa que amo mi cultura sin siquiera tener que decirlo» y «siento nostalgia de mi tierra pero no puedo visitarla ahora mismo».
Enea, es la cerveza andaluza que pretende responder a esto. No es solo una cerveza, es una representación emocional de la Andalucía vivida, entendida no solo como un lugar físico sino como una manera de vivir y sentir.
La paleta cromática refuerza la sensación de calor y cercanía, permitiendo aun así que el producto sea identificable. La intención es destacar por la historia y el mensaje, no por una estética demasiado alejada del concepto de cerveza tradicional hoy en día establecido.
Con su nombre, Enea apela al imaginario colectivo andaluz, a esas sillas de enea que todos hemos visto en el patio de la vecina, en los bares antiguos de barrio o incluso hemos tenido en casa. Es un elemento cotidiano que simboliza ese arraigo, tradicional y hogar. Sin olvidar que su sonoridad breve y elegante hace que sea memorable.
En este proyecto, el vínculo con la Andalucía vivida es la clave para la marca y como quiere ser percibida.